A todas nos gusta vernos bien y probar nuevos tratamientos pero… ¡que nunca se nos note! Por eso, actualmente, la medicina estética se está dirigiendo hacia retoques y tratamientos mucho más discretos y cada vez a edades más jóvenes, a partir de 21 años, tanto hombres como mujeres, que desean mantener una piel uniforme, libre de arrugas y, sobre todo, su objetivo fundamental es prevenir en un futuro la formación de arrugas en el rostro. El resultado es una tez uniforme que sigue manteniendo su expresión natural.

Y es aquí en donde el baby botox ha ganado protagonismo.

Pero ¿de qué se trata?

El baby botox es una nueva tendencia que consiste sencillamente en la inyección de microdosis de botox, es decir, mucha menos cantidad de la que se usa habitualmente en los tratamientos con toxina botulínica tipo A.

¿Cómo es el tratamiento?

Se aplica con mucha precisión para conseguir un efecto muy suave y natural en esas zonas conflictivas en las que empiezan a aparecer pequeños surcos en la piel.

La aplicación del tratamiento es rápida y se cita de nuevo al paciente al cabo de 10 días por si hiciera falta un retoque. Los efectos se comienzan a notar a las 48-72 horas y no duran más de 6 meses. El efecto máximo del botox es desde el día 15 hasta los 3 meses. A partir de ese momento empieza a disminuir su efecto y a los 5-6 meses ya no existe prácticamente ninguno, por lo que lo más habitual es que a los 4-5 meses haya que repetir el tratamiento.

Hay que tener en cuenta que el baby botox tiene sentido si hay pocas arrugas o no son muy profundas o bien solo si se busca prevenir, especialmente en rostros en los que se ve, incluso siendo muy joven, que la anatomía muscular tiende a contraer áreas como el entrecejo o las patas de gallo. Y es que el fin último es que, al paralizar esos músculos que forman las arrugas, éstas no lleguen a formarse.